Cazador de Duendes Staff

Mensajes: 2679 Fecha de inscripción: 10/03/2011 Localización: La verdad es relativa. La neta es absoluta
 | Tema: DIARIO DE UN SICARIO: 11.- Aterrizando en un nuevo encargo. Vie Feb 17, 2012 11:49 am | |
| Viene de aquí: http://www.elnarcoenmexico.com/t3134-diario-de-un-sicario-10-antonio-garcia-en-privado#7446Aterrizando en un nuevo encargo. Una nueva ciudad, gente extraña en la terminal del aeropuerto. Me gusta mucho éste tipo de ambiente. Es como si el mundo se concentrara en un edificio donde las patrias de los hombres fueran el cielo y las nubes. A tu oído llega el sonido exótico de lenguas entremezcladas por las gargantas de los cinco continentes; ante tu mirada se abre el abanico de las razas, la moda y las tradiciones de países cercanos y distantes. Quedas admirado por los turbantes Sijs y las cofias hebreas; enormes escandinavos de piel sonrosada pasean con la mirada perdida buscando su embarque mientras que diminutos japoneses teclean con rapidez sus ordenadores portátiles para cerrar la agenda de la semana mientras esperan a que su vuelo salga sin retraso. Después de tantos años viajando en avión todavía no me he cansado de semejante espectáculo.
Siempre me ha gustado volar. En particular adoro el empuje brusco del avión al enfilar la pista de despegue: los motores braman con fuerza para desplazar a velocidad de vértigo el tonelaje del aparato durante unos instantes. Luego, como por sorpresa, estás inclinado varios grados respecto al horizonte, volando hacia tu destino. El mundo se va empequeñeciendo a la vez que vas ganando altura. Por fin llega un momento en que vuelas más alto que las nubes que te impiden ver el cielo con su manto los días de lluvia. Ahí arriba hay paz. Es lo más parecido que existe a la reencarnación. Dejas atrás una vida, un hogar, una familia, unos amigos y conocidos: llegas a un lugar nuevo donde al principio eres un extraño. Todo es novedoso y excitante; puedes cambiar de nombre, de pasado, incluso de forma de actuar, pues no hay nadie que sepa de tu antiguo “yo” por los alrededores. Puede que éste sea uno de los alicientes de la profesión de sicario. Tienes la potestad de elegir quién ser con cada viaje; dotarte de un nuevo nombre, nuevas aficiones, tener otro tipo de amistades, y otro modo de actuar… siempre que al final cumplas con tu trabajo dentro de unos determinados parámetros de seguridad.
Cada vez que empiezo un nuevo trabajo paso por una etapa de aclimatación al nuevo destino donde voy a realizar mi tarea. Me tomo mi tiempo para conocer la ciudad. Además tengo que buscar alojamiento, conocer la cadencia de los transportes, los gestos y costumbres del lugar, el acento de la gente al hablar, los temas de conversación habituales. Es importante saber, por ejemplo, qué toma habitualmente la gente en un bar. Si vas a tomar una cerveza en Gran Bretaña es preciso saber que allí la gente consume más un determinado tipo de caldo de la cebada fermentado de otro modo: se bebe en medidas distintas como la pinta, y a ser posible tiene que ser “bitter” (tostada) en lugar de “lager” (rubia). En Argentina, por su lado, es preferible pedir un mate a un café solo, en Francia es difícil que te den de comer a las tres de la tarde, y en Alemania es mejor no probar el café y decantarse por una buena “Weissbier” (cerveza de trigo, a ser posible acompañada de una salchicha rodeada de chucrut). La gente gris de todos los países del mundo tiene unas costumbres muy multicolores. Ser un tipo del montón en un sitio distinto requiere conocer qué elementos son los más cotidianos en su día a día.
En éstos momentos me encuentro en ésta etapa de mi trabajo. Nueva ciudad, nueva residencia, nueva gente: nuevo objetivo. Es importante llevar dinero en metálico encima. A la hora de buscar hospedaje es probable que tengamos dificultades para encontrar el sitio ideal, y por lo general no nos asentaremos durante unos días. En todo ese tiempo tendremos que buscar asilo en hoteles, pensiones y fondas donde no llamemos demasiado la atención. Para costearlos es preferible evitar pagos con tarjetas de crédito; cuanto menor sea el rastro de nuestra visita a los alrededores del futuro escenario del crimen, tanto mejor. Es por ello que precisaremos de una cartera donde el dinero esté disponible para pagar al contado: unos 2.000 € es una cifra prudente hasta que logremos asentarnos. Con ello podremos costearnos una cama, un armario y una comida durante algún tiempo.
A la hora de buscar una residencia fija en nuestro nuevo destino, yo siempre he encontrado un fiel aliado en las universidades. Suelo pasearme por las facultades de la universidad más cercana a mi campo de operaciones: allí es donde menudean los anuncios de estudiantes buscando compañeros de piso con los que compartir gastos. Son la gente más parecida a mí: individuos que han llegado a un sitio alejado de sus hogares, sus familias y amigos. Viven a su ritmo, sin obsesionarse en exceso por el dinero que les suministran unos terceros (padres o becas en su caso, mis clientes en el mio), y con un determinado objetivo (el suyo es sacar una carrera, el que a mi me atañe es acabar con una vida). A pesar de mi edad no suelo tener problemas para asentarme en pisos de estudiantes: la semejanza de nuestras vidas hace que nos entendamos bien y la convivencia sea apacible. Suelo ser comprensivo con las fiestas que organizan en las casas y si me encuentro con ánimo me sumo a ellos unos instantes. Sin embargo, lo mejor de todo es que, por lo general, los inquilinos de los pisos de estudiantes no figuran en ningún contrato de alquiler. El anunciante que ofrece compartir una habitación tiende a ser el sujeto que ha contraído el acuerdo con el casero: los demás compañeros de piso simplemente ayudan a pagar el alquiler. Si no son conflictivos y teniendo liquidez, no es extraño que te arrienden la habitación; máxime cuando, como en éstos momentos, la búsqueda de un nuevo compañero se produce con el curso ya muy avanzado.
Como ven, mi vida cambia de golpe con cada nuevo trabajo. Ahora mismo escribo contra el reloj antes de que cierren el local de Internet. Mientras me hago a la nueva ciudad, y antes de empezar mi trabajo, es probable que siga manteniendo el ritmo del relato de mis memorias. Después, estudio y sangre me esperan. Hasta entonces les contaré otras historias de mi carrera profesional.
Continua aquí: http://www.elnarcoenmexico.com/t3136-diario-de-un-sicario-12-cometido-justiciero#7448  La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada
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